Receta del marzo 23, 2015

Las flores, protagonistas de ricas recetas

Ya tenemos bien aprendido que la naturaleza es un paraíso en nuestra tierra, llena de recursos que debemos cuidar y aprovechar con el mayor respeto y amor que se merece. Sin ella no somos nada, y con el tiempo hemos ido descubriendo la cantidad de alimentos que nos provee y el universo de sabores que sus plantas y frutos nos brinda.

Las flores han venido metiéndose en nuestras preparaciones y siendo parte de los platos que cocinamos, por eso queremos contarte un poco más para que te animes a incluirlas en tus recetas y pruebes sabores diferentes.

Las flores comestibles hay de diferentes tipos, algunas muy aromáticas que impregnan de suaves olores la comida, otras por el contrario son muy sutiles, algunas se roban el protagonismo del plato, otras ayudan a fortalecer la condimentación. Por ejemplo hemos visto helados de pétalos de rosa o de lavanda verdad? Puro romance, sutileza y suavidad sin duda.

Las cítricas como la limonaria o la flor del naranjo podemos probarlas en infusiones, pero también para dar esos toques explosivos a algunas salsas.

La flor de ajo o la de romero pueden ser muy fuertes y se usan generalmente para realzar sabores, o bien para que la carne o lo que sea el plato principal tenga un condimento fuerte en la base.

Las violetas, las rosas, el jazmín y el girasol, son flores que son ampliamente usadas en el continente europeo, pero ya en América empezamos a ver preparaciones con ellas. Muchas tienen algunas vitaminas como la A y B, pero no podemos considerarlas como un alimento nutritivo, como por ejemplo el brócoli que si es parte de nuestros ingredientes habituales y es súper saludable.

Las flores no pueden ser tratadas como vegetales que debes lavar bien y están listas para cocinar. Cada una es diferente y hay que preferir las ecológicas porque sabemos que no han recibido plaguicidas o demás químicos en su cultivo. Algunas personas suelen ser alérgicas y otras no, por eso de todas formas es mejor mantenerlas congeladas, o sumergidas en aceite de oliva o de soja por un tiempo.

Es recomendable empezar su consumo de a poco para ir acostumbrándose y buscar mucha información antes de ingerirlas, para saber como tratarlas y como aprovechar su aroma y sabor.